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MUNDIAL-¡Llore! Está en el Mundial
By: Por Paul Holmes invertia.com


BERLIN, Jul 3 (Reuters) - El fútbol puede no ser siempre excelente en el Mundial, pero las lágrimas se producen con mayor libertad.

David Beckham fue el último jugador -aunque no el primero- que el domingo usó el corazón sobre la camiseta, cuando anunció que renunciaba como capitán de Inglaterra después de la derrota de su país ante Portugal por los cuartos de final en Alemania.

Tales demostraciones de emoción alguna vez fueron consideradas como un coto casi exclusivo de los equipos latinos.

Eusebio, el gran delantero portugués, fue famoso por derramar lágrimas de angustia en un Mundial hace 40 años, cuando su equipo perdió ante Inglaterra en las semifinales de 1966.

Una generación después, las estrellas del fútbol de todo el mundo que sollozan ya no son imágenes extrañas para los espectadores, tanto en la derrota como en la victoria.

Ludovic Magnin de la estoica Suiza, fue llevado hasta las lágrimas cuando su equipo salió del Mundial ante Ucrania en la segunda ronda, mientras que el veterano mediocampista Hidetoshi Nakata, del normalmente inescrutable Japón, sollozó en los vestuarios después que terminó su último partido profesional con derrota ante Brasil.

El arquero de México, Oswaldo Sánchez, tuvo todavía más razones para romper en llanto después que su equipo venció a Irán por 3-1 en la primera ronda. Su desempeño excepcional en la valla se produjo apenas un día después que asistió al funeral de su padre en su tierra.

El profesor Bernard Capp, historiador de la Universidad de Warwick que estudió lo que hace llorar a los hombres en su nativa Inglaterra, la tierra de la "nariz para arriba", dice que hay algo más que el fútbol en esas manifestaciones de emoción.

ROLES DE GENERO

"En parte refleja los cambios de los roles de género. En la actualidad es mucho más aceptable que los hombres sean abiertos con sus emociones", dijo Capp en comunicación telefónica.

También es importante, agregó, que el fútbol se transformó en mucho más que un juego, con el clima de un gran partido en la piel es más similar al de las "reuniones religiosas de recordatorios", un factor que presta a este deporte una importancia tal, que hace aceptable que los hombres lloren.

"Ya no se trata sólo de ganar", explicó Capp.

La Dra Cristina Versari, psicóloga del deporte instalada en San Diego, California, dijo que los aspectos emocionales de los deportes de alto perfil eran mucho más impulsados en estos días por consideraciones comerciales y de otros tipos, como las pasiones competitivas de los jugadores.

"La inversión es mucho más grande, o sea que hay mucho más que perder que lo que se tuvo en toda la vida", afirmó Versari, una brasileña que trabaja con los basquetbolistas profesionales de la NBA, al citar las enormes sumas de dinero que cabalgan sobre el éxito o el fracaso.

Versari explicó que ella estudió las conductas contrastantes de los atletas de judo brasileños y estadounidenses para presentar la tesis de su doctorado hace 25 años y encontró que la mayor diferencia era un grado más elevado de emociones abiertas entre los brasileños.

Eso ahora está cambiando, manifestó, y no resultó malo que los hombres de muchos países se sintieran capaces de mostrar sus emociones reales.

La Fundación de la Salud Mental de Gran Bretaña coincidió. Aunque la investigación se publicó en vísperas del Mundial de fútbol de Alemania, encontró que más de la mitad de los hombres encuestados se sentirían avergonzados si los vieran llorar durante un partido, el fútbol los ayudó a abrir sus emociones.

"Es alentador que el fútbol haga más fácil que los hombres hablen sobre lo que sienten porque tradicionalmente los hombres siempre fueron mucho menos propensos que las mujeres a compartir sus pensamientos más profundos", manifestó el director ejecutivo de la agencia, Dr Andrew McCulloch.